Cada una de las seis caras del cubo tiene un relieve distinto donde encajar las varillas: una mariposa, la silueta de una rana, una ola, patrón circular, patrón cuadrado y patrón libre… Pueden seguir un diseño original o inventar sus propios patrones, combinando los diferentes colores. Esta manipulación repetida —encajar, sacar, doblar— es justo el tipo de ejercicio que ayuda a afinar la motricidad fina y la coordinación mano-ojo.
Varillas de silicona flexible
Las 32 varillas de silicona flexible son el verdadero protagonista del juego: se doblan, se enroscan y se encajan en las ranuras del cubo sin esfuerzo, adaptándose a cualquier trazo que el peque tenga en mente. Vienen en una variedad de colores vivos que invitan a mezclar y combinar, y su flexibilidad permite crear desde líneas rectas hasta espirales cerradas o curvas suaves, sin que la varilla pierda su forma ni se rompa.